«Su resplandor fue como la luz; tiene rayos que salen de su mano, y allí se oculta su poder.» —Habacuc 3:4

Estas hermosas palabras forman parte de la famosa oración de Habacuc. El comparó el poderío de Dios con una tormenta eléctrica con rayos y relámpagos. Este poder de Dios está escondido en su mano. Aunque Dios da pruebas de su enorme poder en favor de sus hijos, no podemos comprender la totalidad de su inmensidad. El Señor extiende su brazo cada día en favor de los que le aman. ¿Ya has rendido tu corazón a Él?