Vuélvete a mí y tenme piedad, como acostumbras con los que aman tu nombre. Afirma mis pasos en tu palabra, y que ninguna iniquidad me domine.  Salmo 119:132-133

 

Es fácil caminar y tropezar cuando lo hacemos alejados de la voluntad de Dios. Si caminamos firmes en la Palabra de Dios, la iniquidad no tendrá dominio sobre nosotros y por consecuencia nuestros pasos seguirán establecidos en ella.