«Y en el séptimo día completó Dios la obra que había hecho, y reposó en el día séptimo de toda la obra que había hecho.» —Génesis 2.2

 

¡El tiempo no me alcanza!, ¡Le faltan horas a mis días!. Cuántas veces hemos dicho algo similar con desesperación por el montón de cosas que tenemos por hacer. Nos llenamos de actividades y las demandas parecen ir creciendo a medida que pasa el tiempo. Sin embargo, tenemos que hacer un alto y meditar en qué gastamos nuestro tiempo. Con todo y lo importante que puedan ser, es indispensable el tomar un descanso en nuestro ajetreo. Hay que priorizar, pues no todas esas cosas por hacer, van a afectar el resto de nuestras vidas.